junio 28, 2026

Acerca de la muerte de Juan Gabriel

 

Sin afán de comparar -aunque el punto en común es el hecho de ser íconos, showmans, representantes de la cultura de una nación para el mundo- esta lamentable pérdida (lo digo sin haber sido fan del Divo de Juárez) me hace imaginar que algo así vivió el pueblo gringo en 1977 cuando Elvis Presley falleció -pese a que ya se esperaba debido a su decadente apariencia y problemas de salud- la partida de don Alberto fue completamente sorpresiva. Por eso me ha resultado impactante. Finalmente me gustan varias canciones interpretadas por él o por otros como José José, por eso me resulta como alguien cercano sin haberlo conocido en persona. El señor tenía carisma y mucho sentimiento para haber escrito tantísimas canciones. Inconscientemente es parte del día a día de cualquiera; en el microbús, en el tianguis, en el bailongo familiar, en algún velorio, etc.

 

Darse cuenta del hueco que deja en los corazones de sus admiradores me contagia la tristeza. Los medios no se dan abasto para repetir la mala noticia, tributos, una canción tras otra, remembranzas hasta el hartazgo y cualquier información de última hora. Me resulta casi imposible que nadie se sepa por lo menos una frase de alguna canción. Por ejemplo, yo crecí escuchando -y no siempre de buen grado- el “Vamos al Noa Noa”, “Queridaaaaa, dime cuando tú vas a volveeeeer”, “No tengo dinero ni nada que dar, lo único que tengo es amor para dar”, “¿Pero qué necesidad, para qué tanto problema?”, “Caray, cuando te tuve, caray, cuando te tuve”, “Ya lo pasado, pasaaaaadoooo”, “Y mañana mañana, ya será un día muy triiiiste”, “Probablemente ya, de mí te has ooolvidado”. Es un caso en el que está demás decir quién canta. Además, seguía en activo, conciertos, discos, giras. Elvis también dejó inconclusa una gira. Y lo mismo Pedro Infante provocó en 1957 un enorme sentimiento de pérdida para el público.

 

En conclusión, gente fuera de lo común, que pareciera nació para eso, para acompañarnos con sus voces mientras estamos atorados en el tránsito, para animar la fiesta o desahogar las penas. Para identificarnos con alguna estrofa o una parte del coro.

 

Me uno al dolor de los fans de JuanGa. Todo el reconocimiento a un gran talento, sin importar sus osos, sus posturas políticas o religiosas, su controvertida forma de hablar y moverse, etc.

 

Estos sucesos son la prueba de quién ha sido y seguirá siendo tan querido por muchísima gente. No cualquiera que sólo agarra el micrófono y hace como que canta, o que escribe un poemita y le pone música.

 

Es inevitable desentenderse de la partida de semejante personaje, fans o no fans. Odiemos o no “Amor eterno”, total, dejó más de 1,800 canciones. Yo le subiré el volumen a mi favorita: “Te sigo aaaaamaaandooooooo”.

 

Publicado en Facebook el 29 de agosto de 2016

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