octubre 17, 2025

Día de difuntos, siglos de muertos




El 2 de noviembre es el día en que rendimos homenaje a nuestros muertos, dedicándoles un altar lleno de flores de Tzempaxuchitl, fruta como caña de azúcar, tejocotes y cacahuates, papel picado de diferentes colores y cosas que disfrutaban en vida como sus platillos favoritos, o talvez algún vicio que tenían como una cajetilla de cigarros o una botella de tequila y lo que no puede faltar, el delicioso pan de muerto.

 

Sin embargo, me gustaría hacer una invitación a hacer consciencia e incluir en nuestro tributo, aunque sea en pensamiento, a todos aquellos muertos que ni siquiera conocimos, pero que de la mayoría sabemos cuáles fueron sus causas de muerte. Hablo de la gente que ha tenido que interrumpir su camino por caprichos y necedades de los que creen que tienen derecho a quitar la vida.

 

A través de la historia se han registrado gran cantidad de genocidios y masacres que han dejado huellas imborrables en los sobrevivientes, muchos de estos sucesos son las razones por las cuales en la actualidad seguimos viendo cómo asesinan brutalmente a la gente, y ¿por qué?, por poder, palabra de sólo cinco letras que encierra una inmensa e increíble bomba de odio.

 

Me viene a la mente la Roma del siglo III a.C., donde ya se acondicionaba al pueblo a disfrutar del sufrimiento y muerte de los esclavos que eran obligados a combatir como gladiadores. En la edad media, el castigo a los que delinquían gravemente era la muerte y esto en presencia de todo el pueblo como muestra de que la ley se hacía valer, para la gente era un gran espectáculo y querían ver sangre hasta el final. De esto y más se dio en todo el mundo, con invasiones a los territorios de América Latina, Asia, Australia, etc. Pero tal parece que hoy, en pleno siglo XXI, cuando se supone estudiamos la historia para no cometer los mismos errores que en el pasado, el ser humano no entiende, no ha entendido, la sociedad sigue ávida de sangre, venganza o puro placer.

 

A diario escucho y veo en el periódico o en la televisión noticias sobre “tantos muertos por bomba…, tantos muertos por invasión… tantos por arreglo de cuentas…” y más, y más. ¿Por qué tanta gente tiene que morir de ese modo?, ¿por qué niños, mujeres, hombres, en general civiles, que lo único que hacen es tratar de sobrevivir lo mejor que pueden? Tal parece que el gran pecado que han cometido es existir. Realmente esto me horroriza, me entristece mucho pensar que podría ser yo o la gente que conozco, que quiero, que respeto, o la que pasa a mi lado a diario en la calle, los que podríamos estar a punto de morir de esta manera. Ver a un ser humano denigrar a otro sólo por un puñado de poder es asqueroso. ¿Hasta cuándo terminará la pesadilla? ¿Terminará? Seguramente pasarán muchas generaciones antes de que eso ocurra.

 

Así pido entonces dediquemos un pensamiento sincero a la memoria de todos aquellos difuntos, no un día, sino siempre.


Publicado en el año 2007

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