Ayer, 23 de septiembre, fue Día
Internacional de la Lengua de Señas. Aprovechando eso diré que hay mucho camino
para lograr una sociedad en la que no se discrimine a nadie por género, origen
étnico, discapacidad, etc.
Muchos coincidimos en trabajar
para lograr el bien común, vivir en un mundo más equitativo, más solidario y
aún así podemos tener opiniones encontradas, sin embargo es contradictorio que
quienes exigen respeto y tolerancia sean los primeros en bloquear (en términos
de redes sociales), cerrar las puertas al diálogo y aferrarse de tal manera que
temas como el feminismo, la diversidad sexual y la inclusión (también el medio
ambiente) se han convertido en los nuevos dogmas, que como dogmas, cuestionar,
discernir, no está permitido y terminas juzgada, por no decir condenada, en
esta cultura de la cancelación que cada día cobra más fuerza. Es la Inquisición
de estos tiempos donde cualquiera se quiere poner la capa de las buenas causas,
pero termina demostrando que es eso, una simple capa.
La revolución de las conciencias
va más allá de capas, banderas o etiquetas las cuales podemos usar, pero lo
ideal es que no se quede ahí. Ponerse una camiseta, usar un hashtag, poner una
foto de perfil con un logo o un distintivo es muy libre, muy respetable y sin
embargo eso no cambia nada. Así son las modas, una vez que se debilita su
impacto porque ya se sobreexplotó el producto, la idea, etc., alguien ya está pensando
en el siguiente lanzamiento, en el siguiente tema que va a generar todos los
debates en los medios y redes sociales. El sistema en el que vivimos funciona
así; oferta y demanda, lo que vende, lo que es redituable. Nosotros sólo somos
peones en el tablero de ajedrez, número con los que se miden las ganancias.
Esto es sólo una mera reflexión
desde una red social sobre un tema del momento inspirada en un episodio que me
parece demuestra sólo una pequeñísima parte de esa intolerancia disfrazada de
inclusión. Pareciera que muchos ven la realidad como un dispositivo, una cuenta
que puedes personalizar de acuerdo a tus gustos, preferencias y comodidad y si
algo no te gusta lo desinstalas como se hace con una app o como silenciar
cuentas que te molestan.
El mundo no sólo es una opinión,
una perspectiva, precisamente, en el mundo hay diversidad. En medio de esos
discursos y poses lo esencial se pierde.
El video de abajo lo adjunto para
ejemplificar muy superficialmente (porque este sólo es un caso de muchos, no
sólo en México sino en gran parte del mundo occidental, al menos de lo que he
leído) que cuando alguien sólo ve por “su lucha” se olvida que hay muchas otras
luchas, y que al querer imponer, porque en este caso así es, están haciendo lo
que tanto reclaman. Hay algo que se llama autocrítica, humildad y eso cada vez
hace más falta. Basta de dogmatismo. Viva el derecho a discernir.
Paradoja: entre más inclusión más
exclusión.
*Abajo incluyo un segundo video
para saber en qué terminó este vergonzoso episodio, quien quiera todo el
contexto, chisme completo para eso está San Gugul.
https://www.tiktok.com/@historias_sin_sentidos/video/7009150256411708678?is_from_webapp=1&sender_device=pc
https://www.tiktok.com/@historias_sin_sentidos/video/7009532216971644166
Publicado en Facebook el 24 de septiembre de 2021
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