agosto 14, 2026

Reto narrativo

Mientras la colonia de ajolotes se disponía a comer todos los gusanos a su alcance, Amby vislumbró una hilera de pequeños peces que nadaban despreocupadamente cerca. Ese manjar sería sólo para él. Se aseguró de que nadie lo viera alejarse del grupo y siguió a los peces que ya comenzaban a perderse de vista. Trató de mantener cierta distancia para no asustarlos, pero ya no aguantaba el antojo así que se avalanzó sobre el último de la fila y de repente vio una sombra, algo de arriba se dirigía a él a la vez que objetos extraños penetraban en el agua, pensó que debían ser esos monstruos de los que había oído hablar y los llamaban “humanos”.

Presa del pánico nadó lo más rápido que pudo sin importar hacia dónde. Logró escapar. Una vez a salvo y aliviado se dio cuenta de que no sabía hacia dónde ir. Afortunadamente, no había sido el único en ver a los pequeños peces, varios de sus hermanos andaban cerca y también libraron a los monstruos.

Entre todos lograron ir reconociendo el camino de regreso a casa y cuando al fin llegaron se encontraron más peces pequeños, así que al fin y al cabo pudieron calmar su terrible antojo.

 





Publicado en la página de Facebook de la Revista Palabrijes. El placer de la lengua, en febrero de 2024 

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