septiembre 27, 2025

Dime qué sabes y te diré quién eres


              

Hace algunos años yo era una de esas muchas personas que veía la escuela, cualquier escuela, como un lugar de castigo, no importaba que algunos fueran muy sonrientes diciendo que habían estudiado mucho para los exámenes y que por ello sus padres les iban a dar un premio; era lo más aburrido que pudiera existir, ¿para qué demonios estudio Historia si lo hecho, hecho está?, ¿por qué no mejor existe una materia donde te pregunten la programación de Canal 5?

 

Así estuve por mucho tiempo, mientras hacía la tarea veía la televisión, cuando “estudiaba” era todo de memoria, por eso es que ahora no sé las capitales de los países, ni quién fue un tal Emiliano Zapata, pero sí recuerdo bien a María Mercedes.

 

Afortunadamente, mi lapsus brutus pasó a mejor vida…bueno, eso intento, pero hubo un periodo largo y tormentoso en mi vida que me hizo reaccionar dejando a un lado esa pobre mentalidad de estudiar sólo para pasar una materia o un grado. Me he dado cuenta de que de todo lo que se aprende se puede sacar mucho provecho y en consecuencia sentirme útil para mí y para otros.

 

En una ocasión se les preguntó a algunos chavos que para qué van a la escuela, la mayoría respondieron que porque los mandaban, unos pocos que para satisfacer necesidades materiales y sólo uno o dos contestaron que para aprender. Me sentí mal, recordé que yo fui conformista, también porque muchos creen que quien pone atención en clase, hace las tareas y estudia para los exámenes y tiene cierto nivel cultural es un matado o ñoño o un idiota que se somete a lo que dicta la sociedad. Mas bien esto es al revés, los que no estudian algo son los sometidos por los gobernantes, los que no saben nada y no les importa son esclavos de la sociedad, porque no teniendo conocimientos que ofrecer terminan haciendo lo que se les diga y si no lo hacen habrá otro que las haga. En cambio, una persona que bien podría ser autodidacta, tiene la oportunidad de decidir qué hacer y qué no, es más libre por el simple hecho de querer saber. La escuela como lugar no es lo importante, puedes aprender de cualquier modo, lo que importa es la decisión y el compromiso.

 

Puedo dar un sinfín de ejemplos, pero se me viene a la mente un músico llamado John Lennon, que a pesar de haberse inspirado bajo el efecto de drogas, dejó una huella muy importante por medio de sus conocimientos a través de la música; dijo algo inteligente. Y como dijo Sir Francis Bacon, “un hombre no es más que lo que sabe”.


Publicado en el año 2007

septiembre 20, 2025

¿Película o realidad?


            

El otro día me comentaban que la película “Kilómetro 31” está buenísima, que vale mucho la pena. También recuerdo que cuando estuvo en cartelera “Efectos Secundarios” mucha gente me la recomendó, que estaba divertida y así he escuchado comentarios favorecedores hacia el cine mexicano.

 

Además, actores, directores, fotógrafos, etc., están dejando una huella impresionante dentro de la industria cinematográfica a nivel internacional, y eso es realmente de reconocerse y admirarse.

 

Con todo eso creo que la mala fama que tiene el cine mexicano comienza un poco a hacerse menor, la gente ya no duda tanto al pagar su boleto para ver una película mexicana. Pero es como en todo, por ejemplo, Hollywood se las ha visto negras para mantener su industria, ya no hace otra cosa que refritos de películas como “La Aventura del Poseidón”, “King Kong” o “La Momia”, además de recurrir a las secuelas como en “Superman”, pero también tiene buenas propuestas. Igual el cine mexicano tiene películas que bien lo valen y otras que mejor las evitamos.

 

De hecho, ha habido buenas películas, pero casi nadie las ha visto por nula publicidad, tal es el caso de “Sin Dejar Huella” que hace unos años se estrenó y que sólo duró dos semanas en cartelera comercial. Otro ejemplo es “El Violín” que ya ganó premios importantes en el Festival de Cannes, en el de San Sebastián, en el Ariel, por mencionar algunos y la película ni se ha estrenado, incluyendo que ha estado enlatada desde 2005. Y así como éstas, muchas, desde que el productor tiene que vender su propia casa para poder financiar su película, hasta las que ya están listas para ser exhibidas, lo único que les falta es el distribuidor.

 

Hablamos mal del cine mexicano, cuando ni lo hemos visto. Y ahora que hay más variedad en cuanto a géneros, me parece que hay que dar una oportunidad a aquellos que nos representan mundialmente en el cine.


Publicado en el año 2007

septiembre 13, 2025

No compro ni vendo cariño

   













Desde niños nos enseñan a preferir cosas de muy buena calidad antes que tener calidad como seres humanos, muchos ni siquiera saben qué significa eso. Afortunadamente yo conozco algunas personas que anteponen sus principios a lo material o que por lo menos, y hablo por mí, intentan no caer en el juego del “cómprese y tírese” y mejor gozan de la vida sin necesidad de productos que no nos sirven más que para seguir alimentando los estereotipos de una supuesta vida feliz.

 

Recuerdo que cuando era niña al ver la televisión no importaba qué sucediera, la tenía que ver, aunque mi papá llegara cansado de trabajar y aún así hacía el esfuerzo extra de pasar a la tiendita y comprarme mi cajita de dulces con el muñequito sorpresa, esperando que al abrir la puerta yo corriera a abrazarlo y llenarlo de besos. En vez de eso yo tenía que ver la serie de chavos rubios, guapos, demasiado buena onda para ser verdad, viviendo en casas que no estaban nada mal, con sus coches de lujo y una escuela en donde ni siquiera tenían que estudiar, sólo era para que uno se identificara con ellos como estudiantes incomprendidos. Papá podía esperar, primero tenía que atender a los chavos de Beverly Hills 90210 que para mí y mis compañeras de la escuela eran lo máximo. No tenía nada que ver conmigo ese estilo de vida, ni con nadie que yo conociera, por ello cada vez que terminaba el programa me sentía verdaderamente miserable por no ser como ellos. ¿Qué absurdo, no?

 

Es bueno querer superarse y tener lo mejor, digo ¿a quién no le gusta tener lujos?, pero sin hacer a un lado a nuestros seres queridos o a gente que ni siquiera conocemos pero que tampoco nos ha hecho ningún mal, o dejar de valorar las cosas que realmente dan sentido a nuestra vida, así sea observar una puesta de sol, un eclipse, los primeros pasos de un niño, nadar en el mar, ver cómo mueve la cola un perro cuando su dueño llega a casa, o cuando alguien que no te esperas se haya acordado de tu nombre, y tantas cosas más. Y aunque para algunos talvez esto no signifique nada y hasta les parezca ridículo o cursi, para mí y para esas pocas personas que conozco eso es calidad, pero calidad humana, saber valorar lo bueno, lo que muchos hasta envidian y por eso critican y se ríen de los que tienen amor incondicional. Es patético ver cómo tienen que recurrir hasta la humillación para tener a alguien que mínimo los abrace.

 

Yo no compro ni vendo cariño, la vida ya de por sí es muy complicada como para complicarla más. El valor de una persona no lo dice un ticket de compra o el estado de cuenta de American Express, lo dice su capacidad de amar y respetar.


Publicado en el año 2006

septiembre 05, 2025

De vuelta


Han pasado 9 años desde mi primera y única publicación en este espacio. Regreso nuevamente a este blog para volver a darme la oportunidad de desahogar pensamientos, ordenar ideas y compartir palabras. Pero antes, quiero salvaguardar una serie de escritos que realicé para la gaceta de mi preparatoria allá por 2006, es decir, hace casi 20 años (¡válgame!) y que fueron mis inicios, por lo que a continuación y por el momento será el contenido de este espacio.


Gracias por leer.

 


Hoy en día es muy común escuchar frases como “es que en este país”, “es que todos estamos fregados”, “es que…”, en fin. Yo soy consciente de que en México no sólo existen los colores verde, blanco y rojo, también existe y predomina un gris desesperanzador. Pero, si le preguntamos a la gente mayor sobre cómo era su situación cuando eran jóvenes, seguramente nos dirían, que con todo y sus problemas son orgullosamente mexicanos. ¿Por qué esta actitud? La gente en esa época no tenía tantas distracciones como ahora. Ellos estudiaban o trabajaban. ¡Qué padre que nosotros tenemos televisión, internet, discman, Ipod, antros y más!, pero precisamente abusar de esto hace que nos alejemos de la realidad, donde el estudio y el trabajo quedan en segundo y tercer plano, o peor, ¡mejor ni pensar en ello!


La mayoría muestra una actitud en la cual, si la Selección Nacional gana el partido: “¡Ganamos!” (todos nosotros); en cambio, si pierde: “Perdieron” (ellos, yo no). Qué fácil, ¿no?, huimos de nuestras responsabilidades auto compadeciéndonos. Si bien que nos quejamos de que si la contaminación, que si subieron el precio del gas, que si aquí solamente asaltan, que si los secuestros, que si aquel me cae mal sólo porque es un “naco”, que si más y más quejas. Pero, ¿cuándo damos gracias de no estar en la situación de Líbano, de no tener que comer y que nuestros niños mueran de cáncer como en África o que como mujeres no respeten nuestros derechos humanos como en Nigeria? ¿Cuándo recordamos que tenemos increíbles paisajes llenos de flora y fauna que otros países quisieran tener, tradiciones que en familia y amigos nos gusta seguir manteniendo, el amigo tequila y nuestros cuates los tacos? También grandes artistas que representan nuestra cultura e ideologías a nivel mundial como Consuelo Velázquez, José Alfredo Jiménez, Frida Kahlo, Diego Rivera, Sor Juana Inés de la Cruz, Carlos Fuentes y muchos otros.


Tenemos tantas cosas por las que vale la pena seguir en este camino, pero nos detiene el miedo, el conformismo, la ignorancia y la flojera. Algo que el extranjero admira del mexicano es su entusiasmo, sus “puntadas”, sus “chascarrillos”, pero, ¿por qué ese optimismo lo reflejamos a los extranjeros y no a nosotros mismos?


Por favor, no seas de aquellos que esperan que la Selección gane el Mundial, o que Marco Antonio Regil toque a tu puerta y te diga que te has ganado un auto, o que el gobierno anuncie que ha limpiado el sistema y que ya no hay pobres, mas que los que quieren serlo. Mejor sé de aquellos que para cambiar su situación empiezan a cambiar su actitud, porque sólo así seremos merecedores del país que queremos. Piensa que, si por cada colilla de cigarro que se tira en una coladera esta se tapa, ¿por qué no por cada granito de arena que pongamos mejora nuestra situación?

 

Amemos a México con todas sus cosas buenas y malas, pero haciendo algo para que esas cosas malas sean cada vez menos. Todo depende de nosotros, los mexicanos.


Publicado en el año 2006