Hoy en día es muy común escuchar frases como “es que en este país”, “es que todos estamos fregados”, “es que…”, en fin. Yo soy consciente de que en México no sólo existen los colores verde, blanco y rojo, también existe y predomina un gris desesperanzador. Pero, si le preguntamos a la gente mayor sobre cómo era su situación cuando eran jóvenes, seguramente nos dirían, que con todo y sus problemas son orgullosamente mexicanos. ¿Por qué esta actitud? La gente en esa época no tenía tantas distracciones como ahora. Ellos estudiaban o trabajaban. ¡Qué padre que nosotros tenemos televisión, internet, discman, Ipod, antros y más!, pero precisamente abusar de esto hace que nos alejemos de la realidad, donde el estudio y el trabajo quedan en segundo y tercer plano, o peor, ¡mejor ni pensar en ello!
La mayoría muestra una actitud en la cual, si la Selección Nacional gana el partido: “¡Ganamos!” (todos nosotros); en cambio, si pierde: “Perdieron” (ellos, yo no). Qué fácil, ¿no?, huimos de nuestras responsabilidades auto compadeciéndonos. Si bien que nos quejamos de que si la contaminación, que si subieron el precio del gas, que si aquí solamente asaltan, que si los secuestros, que si aquel me cae mal sólo porque es un “naco”, que si más y más quejas. Pero, ¿cuándo damos gracias de no estar en la situación de Líbano, de no tener que comer y que nuestros niños mueran de cáncer como en África o que como mujeres no respeten nuestros derechos humanos como en Nigeria? ¿Cuándo recordamos que tenemos increíbles paisajes llenos de flora y fauna que otros países quisieran tener, tradiciones que en familia y amigos nos gusta seguir manteniendo, el amigo tequila y nuestros cuates los tacos? También grandes artistas que representan nuestra cultura e ideologías a nivel mundial como Consuelo Velázquez, José Alfredo Jiménez, Frida Kahlo, Diego Rivera, Sor Juana Inés de la Cruz, Carlos Fuentes y muchos otros.
Tenemos tantas cosas por las que vale la pena seguir en este camino, pero nos detiene el miedo, el conformismo, la ignorancia y la flojera. Algo que el extranjero admira del mexicano es su entusiasmo, sus “puntadas”, sus “chascarrillos”, pero, ¿por qué ese optimismo lo reflejamos a los extranjeros y no a nosotros mismos?
Por favor, no seas de aquellos que esperan que la Selección gane el Mundial, o que Marco Antonio Regil toque a tu puerta y te diga que te has ganado un auto, o que el gobierno anuncie que ha limpiado el sistema y que ya no hay pobres, mas que los que quieren serlo. Mejor sé de aquellos que para cambiar su situación empiezan a cambiar su actitud, porque sólo así seremos merecedores del país que queremos. Piensa que, si por cada colilla de cigarro que se tira en una coladera esta se tapa, ¿por qué no por cada granito de arena que pongamos mejora nuestra situación?
Amemos
a México con todas sus cosas buenas y malas, pero haciendo algo para que esas
cosas malas sean cada vez menos. Todo depende de nosotros, los mexicanos.
Publicado en el año 2006


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