El otro día me comentaban que la película “Kilómetro 31” está buenísima, que vale mucho la pena. También recuerdo que cuando estuvo en cartelera “Efectos Secundarios” mucha gente me la recomendó, que estaba divertida y así he escuchado comentarios favorecedores hacia el cine mexicano.
Además, actores, directores,
fotógrafos, etc., están dejando una huella impresionante dentro de la industria
cinematográfica a nivel internacional, y eso es realmente de reconocerse y
admirarse.
Con todo eso creo que la mala
fama que tiene el cine mexicano comienza un poco a hacerse menor, la gente ya
no duda tanto al pagar su boleto para ver una película mexicana. Pero es como
en todo, por ejemplo, Hollywood se las ha visto negras para mantener su
industria, ya no hace otra cosa que refritos de películas como “La Aventura del
Poseidón”, “King Kong” o “La Momia”, además de recurrir a las secuelas como en “Superman”,
pero también tiene buenas propuestas. Igual el cine mexicano tiene películas
que bien lo valen y otras que mejor las evitamos.
De hecho, ha habido buenas
películas, pero casi nadie las ha visto por nula publicidad, tal es el caso de “Sin
Dejar Huella” que hace unos años se estrenó y que sólo duró dos semanas en
cartelera comercial. Otro ejemplo es “El Violín” que ya ganó premios
importantes en el Festival de Cannes, en el de San Sebastián, en el Ariel, por
mencionar algunos y la película ni se ha estrenado, incluyendo que ha estado
enlatada desde 2005. Y así como éstas, muchas, desde que el productor tiene que
vender su propia casa para poder financiar su película, hasta las que ya están
listas para ser exhibidas, lo único que les falta es el distribuidor.
Hablamos mal del cine mexicano, cuando ni lo hemos visto. Y ahora que hay más variedad en cuanto a géneros, me parece que hay que dar una oportunidad a aquellos que nos representan mundialmente en el cine.
Publicado en el año 2007

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