noviembre 29, 2025

Limosna, un modus vivendi



Es en esta época del año en la que nos invaden mensajes como “Al dar no esperes recibir”, “Es más importante dar que recibir” y otras por el estilo. No es que esté en contra de estas frases, simplemente que no me parece el modo en que, sobre todo la mercadotecnia, las utilizan. Pero hay una frase en particular que me ha hecho reflexionar mucho sobre su significado, “En el pedir está el dar”.

 

Un día vi que un señor de aspecto humilde se le acercó a otro pidiéndole dinero, alegando que lo necesitaba con desesperación, en eso un muchacho sacó su cartera y le dio unas monedas, no sé cuánto le dio pero se disculpó por no tener más cambio, el señor le dio las gracias pero no se conformó y siguió insistiendo al otro bastante tiempo hasta que comenzó a “llorar”, y ni así el otro señor se decidió a darle algo más que un rotundo “no”. Inmediatamente como en cámara lenta percibí la transformación del rostro del señor que pedía dinero, de un momento en el que su rostro era de una persona sumisa, pidiendo clemencia, compasión, etc., cambió al de una persona agresiva, con ojos de odio directamente a aquel señor que no se conmovió ante sus súplicas, y cuando parecía que se le iba a echar encima sólo dijo juntando los dientes “Ojalá que nunca tengas nada” y se fue. Este tipo de gente realmente me molesta, no los que no dan, sino los que piden. No es porque yo sea egoísta, tacaña, avara o como algunos pudieran llamarme, pero es que no es obligación de nadie dar dinero a quien lo pida nada más por poner cara suplicante. Talvez el señor sí necesitaba desesperadamente el dinero, pero digo ¿quién no?, no es el único que se las está viendo duras y no por eso todos salimos a limosnear, porque no es otra cosa, y todavía se hace el ofendido.

 

Otro caso fue que en el metro, una señora como de cincuenta o sesenta años, se me acercó humildemente diciéndome que si no tenía alguna moneda que le pudiera dar porque se le había bajado la presión y se llevó su mano a la frente, yo le contesté que me disculpara pero que lo único que tenía ya me lo había gastado en los dos boletos del metro, y era verdad pero aunque hubiera tenido no le habría dado de todos modos. La señora me agradeció y se acercó a otras dos mujeres, parece que sí le dieron algo; en mi opinión hubiera pedido ayuda a algún empleado del metro, en fin. A las tres o cuatro horas después, me bajé en la misma estación para regresar a casa y pude ver del lado que me había subido antes a la misma señora acercándose a un señor y llevándose la mano a la frente. ¿Qué puedo pensar de esto? ¿Tres horas después y la señora seguía pidiendo dinero con la presión baja? También he sabido que hay gente bien vestida que alega que la acaban de asaltar y necesita dinero para llamar por teléfono o para el metro o para quién sabe qué tanto, y al día siguiente encuentras a esa misma persona con la misma cantaleta.

 

Igual pasa con  las famosas marías y su chilpayate en el reboso, que se habla de que no es más que pura mafia en la que los niños son enjaulados, drogados y rentados con tarifa establecida, pero hablar de ello sería alargarme puesto que es un tema no muy conocido todavía y considero que requiere su propio espacio, así que concluyo diciendo que es consideración de cada quién dar o no a quien pide dinero por cualquier razón, en la que pueda ser verdad o no que la persona lo necesite, pero desde mi punto de vista esa no es la solución y ni siquiera se aminora el problema de esta gente, con esto se contribuye a dar continuidad a un círculo vicioso mismo que se adapta a los avances tecnológicos porque hasta en Internet ya existen páginas de personas que piden dinero nada más porque sí. Y el no dar no es que uno se ajeno al problema más bien es ser consciente del problema.

 

Les deseo a todos suerte con los exámenes y felices fiestas.


Publicado en el año 2008

noviembre 22, 2025

"Fue a Dallas"



Habiendo tantos temas sociales y políticos para reflexionar, analizar y opinar, fue en éste en el que la inspiración se apiadó de mí, y antes de que comenzara a arrancarme los cabellos, decidí escribir sobre la devaluación, pero no la devaluación del peso ni nada por el estilo, sino la devaluación personal, específicamente la autodevaluación femenina, y para esto les narraré brevemente lo siguiente:

 

Lorena es una joven de entre diecisiete y veintiún años, es difícil saber con exactitud debido a que cuando se maquilla mucho parece una mujer de más de treinta, pero al escucharla hablar se nota la inmadurez de una niña de quince. Desde pequeña ha mostrado una actitud rebelde y precoz, además de un desarrollo físico un poco adelantado para su edad, lo que ha provocado llamar la atención, sobretodo, la del género masculino. Al principio esto talvez la inhibió, pero poco a poco se fue acostumbrando, se hizo a la idea, ¿y cómo no?, si sólo así ha conseguido hacerse notar, no recibe ningún elogio o reconocimiento de otro tipo que no sea con respecto a sus protuberantes pechos o anchas caderas, por ello usa ropa ajustada que le ayude a resaltar esos atributos. Entonces inicia una particular forma de vivir. Como diría mi madre: “Fue a Dallas”, fue a darlas todas. Cree que es por lo único que vale, que sólo para eso sirve, para dar placer. En la escuela, sus compañeros quieren ser sus novios, afuera, muchos la… “quieren”.

 

En el trabajo, el jefe no le quita los ojos de encima y busca siempre la oportunidad de quedar a solas con ella. Así como él, muchos otros, y las esposas de éstos los obligan a correrla, por lo tanto Lorena tiene que ir de aquí a allá. En el camino va encontrando “amigos” que le ofrecen su ayuda, claro, ella tiene que demostrar su gratitud dando lo que siempre, en su corta vida, le han pedido. Por supuesto que besos y abrazos no son suficientes, Lorena busca algo más y no es precisamente amor. Francamente, yo no sé qué será, ¿seguridad, dinero? Tampoco sé hasta dónde es capaz de llegar, lo que sí sé es que Lorena puede cambiar su forma de vida, todo depende del valor que así misma se de, por lo tanto no diré el final de esta pequeña historia ya que no hay tal.

 

Y como la inspiración momentánea ya me dijo adiós, me queda por decir que ojalá Lorena fuera una invención mía, pero desafortunadamente existen muchas Lorenas en la vida real, además de muchos hombres que no las valoran; espero que por lo menos en esta comunidad escolar no haya casos así, ni ahora, ni en el futuro, que tanto mujeres y hombres, en general seres humanos de cualquier edad, tengamos dignidad, respeto y amor propio.


Publicado en el año 2008

noviembre 15, 2025

La marcha de los borreguitos

 




Ya parece que gracias a la convocatoria de gente del espectáculo, y de su “desinteresada” asistencia a la mega marcha realizada el pasado 30 de agosto, habrá menos presión sobre los políticos para que ya pongan un alto a los delincuentes, claro, sin decepcionar a sus fans y cumplirles el sueño dorado de tomarse fotos con ellos y firmarles autógrafos, olvidando por unos segundos el por qué estaban ahí realmente. ¿Verdad Niurkita?

 

Mi pregunta es ¿por qué pedir justicia y exigir a las autoridades el cumplimiento de su deber única y exclusivamente cuando se ve amenazada la gente de alto poder adquisitivo (los “cuates” de los poderosos), y no desde hace unos años atrás, cuando deja de importar el status social y ahora también secuestran a gente con escasos recursos económicos como gente que vive en Ciudad Nezahualcóyotl?

 

Según estadísticas de la Confederación Patronal de la República Mexicana y del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, en 2003 se cometieron 1,200 secuestros, a lo que la PGR responde como estimaciones sin fundamento. Esto me lleva a pensar en la mega marcha de 2004, sí, hace cuatro años la gente salió a protestar exigiendo lo mismo: seguridad. Pero, ¿a caso ese movimiento sirvió para conmover los corazones de los delincuentes y de las autoridades que los protegen? La respuesta es no. Como no creo que realizando mil marchas vayan a lograrlo. México está superando a Colombia y a Brasil en lo que respecta a secuestros, si realmente hubiera intenciones de mejorar esta y otras situaciones las veríamos en las acciones del gobierno, por ejemplo, quitando y encarcelando a los altos funcionarios que saben perfectamente quiénes son los miembros del crimen organizado y cómo operan, pero en vez de ello y para que todos veamos que efectivamente están haciendo su trabajo y nos callemos castigan delincuentes comunes o de 1,000 pesos, delincuentes chiqu9itos pues.

 

Cuánta gente de los que asistieron no se queja de las diversas manifestaciones que se llevan a cabo en el país, pero sobre todo en la ciudad, olvidando que ellos ya son parte de una manifestación, es decir, que “mientras no me pase a mí no me meto, pero cuando yo me veo afectado entonces si participo”. Todo esto es a conveniencia de cada quien, no digo que esté en contra del derecho a manifestarse, simplemente que se haga con argumentos válidos y congruentes, sin otras intenciones más que las que son causa de la manifestación, aspectos que en esta marcha no hubo.

 

La solución no está en las marchas, la solución está en uno mismo, podemos protestar contra los gobernantes estudiando, preparándonos, haciendo uso de los valores morales, en fin, pero para la mayoría es más fácil exigir que dar algo bueno a los demás, al fin, ¿qué son dos horas de caminar a toda una vida de honradez?


Publicado en el año 2008

noviembre 08, 2025

Carta para...




En el transcurso de este semestre que ya acabó, se vivió un cambio en la escuela al cual muchos no nos logramos acostumbrar del todo, y no nada más hablo de mí y de mis compañeros, incluso algunos profesores llegaron a manifestar cierta confusión al comenzar el curso. El ambiente escolar fue muy diferente en semestres pasados, era costumbre ver a nuestra pequeña institución llena de gente, sobretodo a la hora del receso. Pero en esta ocasión no fue así, más bien la escuela se vació, por decirlo de alguna manera, esto provocó que los días fueran aburridos y por qué no decirlo, hasta fastidiosos. No es extraño que a veces o casi siempre uno no quiera ir a clases, pero ahora esa falta de ganas fue más fuerte simplemente porque ya se estaba haciendo rutina. No estoy en contra de las rutinas, pero creo que a veces uno espera variaciones durante el día, no sé, ir a clases, platicar con los amigos del mismo salón o de tros grupos, saludar a los profesores, y que siempre sea diferente, alguna broma por ejemplo. Ahora no fue así. Cada vez había o más bien, hay menos gente.

 

En mi salón el ambiente fue llevadero, como siempre hubo diferencias de algunos de mis compañeros con alguno que otro profesor, pero nada fuera de lo normal. Creo que muchas clases fueron interesantes y hasta divertidas. Aún así, me gustaría que todo volviera a ser como antes, cuando había motivación, cuando se les notaba a los profesores el ánimo de ir a darnos clases, cuando sucedía algo divertido en el patio, más bullicio y, tal vez, más convivencia entre nosotros.

 

Sé que la vida está llena de cambios, algunos para bien, otros para mal, depende de cómo lo vea cada quien. Como en el caso de nuestros compañeros de sexto que ya terminan el bachillerato, es un cambio bueno porque están subiendo un escalón en su vida, y aunque no conviví con ellos les deseo muy buena suerte en el nuevo camino que tomarán, espero que logren entrar a la universidad que elija y que logren entrar a la universidad que elijan y que logren sus metas a futuro. Algunos de ellos son colaboradores de esta gaceta, así que creo que se extrañarán sus escritos, yo les agradezco que nos hayan compartido pensamientos, opiniones, chistes, etc. en este pequeño espacio que tenemos para expresarnos.

 

En fin, cambios, giros, vueltas… de todo sucede. Esperemos que el próximo semestre sea mejor, mientras preparémonos para los exámenes finales y talvez para los extraordinarios también, para que podamos gozar de las tan anheladas vacaciones de verano y regresar relajados y con las pilas bien puestas. Suerte a todos.


Publicado en el año 2008

noviembre 01, 2025

Ni sí, ni no




“El Secreto de Vera Drake” (Vera Drake, Gran Bretaña, 2004), escrita y dirigida por Mike Leigh (The Full Monty), y protagonizada por Imelda Staunton (Harry Potter y La Orden del Fénix), además de la breve participación de Jim Broadbent (Moulin Rouge), obtuvo tres nominaciones al premio Oscar en 2005, dos de ellas por mejor actriz y por mejor guión original, ganadora en otros premios como los BAFTA en Inglaterra.

 

Sinopsis: En 1950 Vera trabajaba como empleada doméstica para una familia adinerada en la ciudad de Londres. Al terminar su jornada laboral visitaba a su vecino enfermo para hacerle un poco de compañía; después llegaba a su casa para preparar la cena y atender a su anciana madre. Stan, su esposo, trabajaba en un taller mecánico, su hijo Sid era aprendiz de sastre y su hija Ethel laboraba en una fábrica de bombillas. Eran una familia pobre pero unida y feliz, sobre todo Vera, quien nunca se quejaba de nada, enfrentaba la vida con una sonrisa y también era muy bondadosa. Un día invitó a cenar a Reg, otro vecino al que apenas si conocía, pero que creía era un hombre solitario que no comía lo suficiente. Sin embargo, Vera tenía un secreto que ni siquiera su esposo se imaginaba. Se reunía con una antigua conocida y acordaban citas que por lo general eran los viernes en la tarde. En estas citas ayudaba a jóvenes mujeres a ponerle fin a embarazos no deseados sin cobrar un solo quinto. Pero llega el día en que una de las muchachas presenta serias complicaciones después del aborto, así que su madre la lleva rápidamente al hospital terminando así la apacible vida de Vera, convirtiéndose ahora en todo un juicio moral para toda su familia.

 

En esta ocasión quise hacer esta reseña por dos razones: la primera por recomendar una interesante película, la segunda por compartir una reflexión que vino a confundir mi postura en cuanto al controvertido y hasta gastado tema del aborto. No ahondaré al respecto porque es una cuestión bastante compleja.

 

Considero que el objetivo principal de este filme es exponer un problema de importancia social y moral pero sin influir en la opinión del espectador, más bien lo invita a cuestionarse, a debatir y a escuchar.

 

Me parece que el personaje de Vera no debería ser juzgado y eso es lo que precisamente su familia lucha por comprender, porque la creían incapaz de hacer algo prohibido. Su hijo Sid reprueba sus acciones por ir en contra de los principios que la propia madre le inculcó. Él grita: “¡Son bebés!”. Vera recibe silenciosamente los reclamos de su hijo. No se puede decir que esté arrepentida, pero tampoco se puede decir que esté satisfecha de lo que ha ocultado por mucho tiempo. Al preguntarle por qué lo hacía además de que ni siquiera cobraba nada, únicamente respondió: “Ellas tienen problemas y yo las ayudo”. Ella fue una de esas mujeres.

 

No se puede ser tan radical, mucho menos si no se ha pasado por situaciones así, es muy fácil opinar cuando uno es ajeno al problema, pero cuando uno vive en carne propia aquello entonces ya no es fácil, ya no se está tan seguro de qué decisiones tomar. Y con esto no quiero decir que apruebo ciegamente la práctica de abortos por cuestión de proyecto de vida ni nada de eso, simplemente creo que eso es decisión de las propias madres, ellas juzgarán si están haciendo bien o están haciendo mal. Diario se cometen crímenes a nivel masivo sin importar si son mujeres, niños, bebés y eso sí lo permiten. Entonces, ¿qué diferencia hay?


Publicado en el año 2008