Ya parece que gracias a la
convocatoria de gente del espectáculo, y de su “desinteresada” asistencia a la
mega marcha realizada el pasado 30 de agosto, habrá menos presión sobre los
políticos para que ya pongan un alto a los delincuentes, claro, sin decepcionar
a sus fans y cumplirles el sueño dorado de tomarse fotos con ellos y firmarles
autógrafos, olvidando por unos segundos el por qué estaban ahí realmente.
¿Verdad Niurkita?
Mi pregunta es ¿por qué pedir
justicia y exigir a las autoridades el cumplimiento de su deber única y exclusivamente
cuando se ve amenazada la gente de alto poder adquisitivo (los “cuates” de los
poderosos), y no desde hace unos años atrás, cuando deja de importar el status
social y ahora también secuestran a gente con escasos recursos económicos como
gente que vive en Ciudad Nezahualcóyotl?
Según estadísticas de la
Confederación Patronal de la República Mexicana y del Consejo Ciudadano para la
Seguridad Pública, en 2003 se cometieron 1,200 secuestros, a lo que la PGR
responde como estimaciones sin fundamento. Esto me lleva a pensar en la mega
marcha de 2004, sí, hace cuatro años la gente salió a protestar exigiendo lo
mismo: seguridad. Pero, ¿a caso ese movimiento sirvió para conmover los corazones
de los delincuentes y de las autoridades que los protegen? La respuesta es no.
Como no creo que realizando mil marchas vayan a lograrlo. México está superando
a Colombia y a Brasil en lo que respecta a secuestros, si realmente hubiera
intenciones de mejorar esta y otras situaciones las veríamos en las acciones
del gobierno, por ejemplo, quitando y encarcelando a los altos funcionarios que
saben perfectamente quiénes son los miembros del crimen organizado y cómo
operan, pero en vez de ello y para que todos veamos que efectivamente están
haciendo su trabajo y nos callemos castigan delincuentes comunes o de 1,000
pesos, delincuentes chiqu9itos pues.
Cuánta gente de los que
asistieron no se queja de las diversas manifestaciones que se llevan a cabo en
el país, pero sobre todo en la ciudad, olvidando que ellos ya son parte de una
manifestación, es decir, que “mientras no me pase a mí no me meto, pero cuando
yo me veo afectado entonces si participo”. Todo esto es a conveniencia de cada
quien, no digo que esté en contra del derecho a manifestarse, simplemente que
se haga con argumentos válidos y congruentes, sin otras intenciones más que las
que son causa de la manifestación, aspectos que en esta marcha no hubo.
La solución no está en las marchas, la solución está en uno mismo, podemos protestar contra los gobernantes estudiando, preparándonos, haciendo uso de los valores morales, en fin, pero para la mayoría es más fácil exigir que dar algo bueno a los demás, al fin, ¿qué son dos horas de caminar a toda una vida de honradez?
Publicado en el año 2008

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