noviembre 01, 2025

Ni sí, ni no




“El Secreto de Vera Drake” (Vera Drake, Gran Bretaña, 2004), escrita y dirigida por Mike Leigh (The Full Monty), y protagonizada por Imelda Staunton (Harry Potter y La Orden del Fénix), además de la breve participación de Jim Broadbent (Moulin Rouge), obtuvo tres nominaciones al premio Oscar en 2005, dos de ellas por mejor actriz y por mejor guión original, ganadora en otros premios como los BAFTA en Inglaterra.

 

Sinopsis: En 1950 Vera trabajaba como empleada doméstica para una familia adinerada en la ciudad de Londres. Al terminar su jornada laboral visitaba a su vecino enfermo para hacerle un poco de compañía; después llegaba a su casa para preparar la cena y atender a su anciana madre. Stan, su esposo, trabajaba en un taller mecánico, su hijo Sid era aprendiz de sastre y su hija Ethel laboraba en una fábrica de bombillas. Eran una familia pobre pero unida y feliz, sobre todo Vera, quien nunca se quejaba de nada, enfrentaba la vida con una sonrisa y también era muy bondadosa. Un día invitó a cenar a Reg, otro vecino al que apenas si conocía, pero que creía era un hombre solitario que no comía lo suficiente. Sin embargo, Vera tenía un secreto que ni siquiera su esposo se imaginaba. Se reunía con una antigua conocida y acordaban citas que por lo general eran los viernes en la tarde. En estas citas ayudaba a jóvenes mujeres a ponerle fin a embarazos no deseados sin cobrar un solo quinto. Pero llega el día en que una de las muchachas presenta serias complicaciones después del aborto, así que su madre la lleva rápidamente al hospital terminando así la apacible vida de Vera, convirtiéndose ahora en todo un juicio moral para toda su familia.

 

En esta ocasión quise hacer esta reseña por dos razones: la primera por recomendar una interesante película, la segunda por compartir una reflexión que vino a confundir mi postura en cuanto al controvertido y hasta gastado tema del aborto. No ahondaré al respecto porque es una cuestión bastante compleja.

 

Considero que el objetivo principal de este filme es exponer un problema de importancia social y moral pero sin influir en la opinión del espectador, más bien lo invita a cuestionarse, a debatir y a escuchar.

 

Me parece que el personaje de Vera no debería ser juzgado y eso es lo que precisamente su familia lucha por comprender, porque la creían incapaz de hacer algo prohibido. Su hijo Sid reprueba sus acciones por ir en contra de los principios que la propia madre le inculcó. Él grita: “¡Son bebés!”. Vera recibe silenciosamente los reclamos de su hijo. No se puede decir que esté arrepentida, pero tampoco se puede decir que esté satisfecha de lo que ha ocultado por mucho tiempo. Al preguntarle por qué lo hacía además de que ni siquiera cobraba nada, únicamente respondió: “Ellas tienen problemas y yo las ayudo”. Ella fue una de esas mujeres.

 

No se puede ser tan radical, mucho menos si no se ha pasado por situaciones así, es muy fácil opinar cuando uno es ajeno al problema, pero cuando uno vive en carne propia aquello entonces ya no es fácil, ya no se está tan seguro de qué decisiones tomar. Y con esto no quiero decir que apruebo ciegamente la práctica de abortos por cuestión de proyecto de vida ni nada de eso, simplemente creo que eso es decisión de las propias madres, ellas juzgarán si están haciendo bien o están haciendo mal. Diario se cometen crímenes a nivel masivo sin importar si son mujeres, niños, bebés y eso sí lo permiten. Entonces, ¿qué diferencia hay?


Publicado en el año 2008

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